samedi 31 décembre 2011

... y el mar le dijo al viejo

Arrugas la barba
y mareas la frente,
la mirada absorta
tras el fierro que nada.

Junto al ácido lecho
de raíces sangrantes,
yace el niño que vela
soledades armadas.

Con la salida trazada
en la abrumada cabeza,
escuchas negras voces
que llaman a tierras nodrizas.

Aspa roja y desolada
en arbitraria linde,
cárdenos machos
que sangran tu vida
y tiñen la arena
de hermosas mentiras.

Trocaste el sueño, cabrón,
por el cuero escaso
de un recuerdo inventado
que esparcirá por la pared
los temidos restos de tu talento.

Pellejo sagrado, navegas
con magia insular,
arando lomas
de gigantes azules
que sólo parecen serenos
en el sórdido vacío que animan el deseo
y mi fe en tu disfraz.


Aún clamas lidias,
sólo te cansa la paz,
y nada quieres dejar sino
rimeros de muertes doctas
y de letras convalecientes.

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