samedi 31 décembre 2011

huérfanos de sal

Ecos afilados

desbordan tu mirar zarco y rendido,

anegan tu pecho ahogado y ciegan

tu perfil adolorido.



Un segundo furioso

y renace

el mudo quejido.

Tan sólo un minuto

y torna la razón

que devuelve el sentido.



Tu memoria vencida devora

el contorno abrupto

y helado que el tiempo

supo dibujar en tu llanto

resentido y apagado.



Mengua el dolor,

se apaga el latido,

hasta que otro segundo feroz

reclame otro minuto tardío

que borre el trazo de mi voz

y esboce de nuevo el vacío.

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