mercredi 29 février 2012

Hay días así


Hechura dispersa,
sabor a tierra
y latidos de corazón
¿mi corazón?

Pasa el tiempo
y, poco a poco,
me diluyo en otro
que desvela
mi paulatina ausencia,
mientras un halo
anónimo y frío
lo anega todo.

¡Quédate! ¿No lo ves?
Ven, ayúdame
 a no olvidar la palabra,
enséñame otra vez
esa niebla azul
en el espejo ciego.

Si durara un poco más…
no puedo entenderlo
ni quiero pensar.

Me sumerje el asfixiante calor
de esta noche huérfana,
 y,  poco a poco,
ajeno a lo que me rodea
me sepulto en el olvido. 

vendredi 3 février 2012

Mañas del amor reposado


Qué dulce sería seguir contigo,
cuando cierras la puerta
y me ocultas lo mejor de ti.
Escucho cómo te perfumas,
oigo el rumor del cepillo en tu pelo…
De pronto escucho la cerradura,
me miras con ojos asombrados
y yo quedo inmóvil,como hechizado,
y tú me respondes con una mueca.
Dos corazones que callan,
un encuentro probable
de ilusiones azuzadas,
un remedo de felicidad
que nos vuelve dóciles.
Cantinelas cotidianas.


Mi corazón viaja en trenes antiguos
con bancos de madera,
escucha el ruido de la máquina
y contempla el paso del andén
mientras se aleja.
Por la noche sueño
que vuelves a pisar la estación y,
entre el humo de la locomotora,
veo primero tu pie, luego tu falda, luego tu cara…
Un día contaré la historia a tus nietos
una historia de andenes vacíos,
trenes antiguos y olor a jabón...


Te miras en el espejo,
hace veinte años que te veo hacerlo
como si fuera la primera vez,
después sonríes con esa sonrisa que es sólo tuya,
y luego, agotada, el maquillaje apagado
sueñas amores, fiestas y brillos
de cristal, y vuelves atrás veinte años
para reencontrar el paraíso.


Hoy quiero que me acunes con palabras
que me recuerden el mar,
frases tiernas y abrumadas
en las que posar mis labios,
y que compartan mis cadenas,
hasta dormir.
Hasta morir.