lundi 21 juillet 2014

Recóndito amanecer

El olor de tu piel despierta mis sentidos,
y busco tus labios abandonados
para dejar en tu boca
mi primer beso
suave y enamorado.

Asoma tu sonrisa
para saludar a mis ojos que,
fascinados y curiosos,
contemplan admirados
la huella que aún deja
el sueño en tu mirar.

Lentamente despiertas, bostezas
y, cansina, abres tu mirada;
por fin veo tu rostro y escucho tu voz;
tus ojos negros mueven mi mirada
y tu acento baila en mi oído; 

poco a poco, con palabras y risas,
desnudas mi corazón,
mi aliento y mi alma,
y así pronuncias mi nombre,
que en tus labios suena 
como si, al escogerlo,
ya supieran que era para ti.

Con un mohín travieso
te pegas a mis piernas,
y tu cuerpo cálido reclama
mi sabia atención.

Solícitos y hambrientos,
mis labios se posan en tu piel
y, con besos sabios,
avivan tu lánguido despertar.

Mi dedo enamorado
acaricia tu rostro
y con suma precisión
dibuja tu sonrisa,
mientras, tu mirada se clava
en mis ojos tempranos
y empañados de pasión,
y luego, quedamente,
despierta tu amor.