Pesada losa es
la muerte de un amigo…
qué cruel saber
que ya no volverá…
¡Camarero, otra copa,
otra más y me voy!
No, no mato así las penas,
sólo es que ya estoy cansado
de ser lo que soy.
Brindo por él
y parece que el silencio
responde que con eso
nada se arregla
que la vida es así…
que ya lo aceptarás.
¡Qué más da!
En una hora o así
estaré borracho,
y se irán tristeza y rencor.
Una hora más,
y me marcho del bar.
Fuera ya,
sentado en la acera,
levanto mi vaso
para maldecir la eternidad,
la bebida, el cariño
y la ausencia de amistad.
la bebida, el cariño
y la ausencia de amistad.
En esta noche fría
la pena se me clava,
y en el bordillo de mi pasado,
silencioso y vencido,
me parece oir su voz.
Mientras, la vida
impaciente y ruidosa
sólo ofrece rutinas
incapaces de llenar
el vacío que dejó.
¡Qué pesada losa es
la muerte de un amigo!